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ENTREVISTA A BETO PIANELLI,
DIRIGENTE DE LOS OBREROS DEL SUBTE Y DEL Movimiento por las 6
Horas (II)
'Planteamos la campaña por las
6 horas de manera amplia, democratica, donde puedan participar
todos los sectores que quieran tomarla'
Por: EL MILITANTE (Fecha
publicación:1/12/2004)
Publicamos la segunda parte de
la entrevista que le hicimos al compañero Beto Pianelli,
dirigente de los trabajadores del Subte y del Movimiento por la
Jornada Legal de 6 horas y Aumento General de Salarios. En la
primera parte, publicada ayer, Pianelli nos comentaba sus
impresiones sobre el actual conflicto en el Subte. En esta
segunda parte, el compañero nos habla sobre el Movimiento por
las 6 horas y las perspectivas de su desarrollo, así como de las
tareas que deben encarar los activistas del movimiento obrero
argentino.
-Ustedes, los componentes del
Cuerpo de Delegados del Subterráneo, han sido los principales
inspiradores y animadores del Movimiento por la Jornada Legal de
6 horas y Aumento general de salarios. Después de 6 meses de
hacer andar esta experiencia ¿qué balance hacés de la misma?
Beto Pianelli.- Yo creo que
cuando nosotros hicimos la primera convocatoria tuvo mucha
repercusión (a favor y en contra) porque todo el mundo esperaba
que nosotros intentáramos constituir un espacio que no solamente
tuviera como objetivo la reducción de la jornada laboral a 6
horas sino que fuera un espacio de centralización de la
vanguardia político-sindical. Y, bueno, esto último tuvo
repercusiones a favor y en contra. Nosotros sabíamos que eso iba
a ocurrir, y como lo sabíamos, dijimos precisamente que no
queríamos eso. Fue una política consciente. No queríamos hacer
un espacio de ese tipo porque precisamente creemos que hay
distintos espacios de ese tipo ya creados aunque no confluyen,
desgraciadamente. Y eso se vio cuando, en el primer Encuentro,
hubo una discusión importante entre algunos de los participantes
de ese primer Encuentro como fue el Polo Obrero que salió a
oponerse a un nuevo espacio de ese tipo porque para ellos ya
existía uno que era la ANT, mientras que otros le contestaban:
'Hagamos un nuevo espacio y desconozcamos a la ANT'. Bueno,
nosotros reconocemos a la ANT y reconocemos a los que no ven a la
ANT como un espacio porque tienen otro tipo de reagrupamiento.
¿Y qué intentamos hacer?
Intentamos buscar qué nos une y no qué nos diferencia, empezar
a sumar a partir de una comprensión común en el marco de la
unidad y de la disidencia; es decir, nosotros aprendimos allá en
el Subterráneo a manejarnos con una muy fuerte unidad y un muy
fuerte frente único en el marco de la disidencia. Cualquiera que
asista a una reunión nuestra del Cuerpo de Delegados sacaría la
conclusión de que, bueno, ésta ya es la última que vamos a
tener debido a las fuertes discusiones que tenemos; y, sin
embargo, hace ya 4 años que nos reunimos semanalmente y cuando
nos ven desde afuera piensan que somos un bloque homogéneo y
unido. Esto es así, precisamente, porque hay mucho respeto a la
disidencia.
Nosotros intentamos plantear
este Movimiento por las 6 horas hacia el conjunto del movimiento
obrero y popular. La idea era ésa. Por eso planteamos qué punto
nos unificaba. Nosotros creemos que el problema de la reducción
de la jornada laboral sumado al tema de los salarios (que
nosotros en una primera instancia no lo contemplamos por el
carácter que había tenido nuestra pelea, pero consideramos que
fue correcto incluirlo por el aporte que hicieron muchos
compañeros hacia este tema) creemos que es un punto que nos une
a todos. Y que el que no quiera unificarse en torno a estos
puntos, en todo caso va a tener que explicar sus motivos.
Entonces, en ese marco intentamos con todas las dificultades que
todo el mundo conoce tratar de avanzar. No porque no creamos que
haya que hacer ese otro espacio del que hablábamos antes ni que
haya que generar un frente único mucho más desarrollado de
trabajadores, por supuesto que sí y en eso tenemos absoluta
claridad. El problema no es sólo que tenemos claridad de que hay
que hacer eso, sino que también tenemos claridad de que cada vez
que empezamos avanzar sobre eso empiezan las disidencias más
profundas que llevan a la fractura de cualquier agrupamiento.
Es en ese marco que planteamos
la campaña por las 6 horas, una campaña amplia, democrática,
donde puedan participar todos los sectores que quieran tomarla.
En ese sentido no tenemos ningún reparo en decir que hemos ido a
llevar este planteamiento a direcciones que son burocráticas,
porque creemos que la campaña es altamente progresiva,
independientemente de quiénes sean los actores. Solamente
cambiar lógica imperante en la cabeza de aquellos trabajadores
que piensan en: 'que tengo que matarme trabajando y que el
desocupado es un pobre infeliz', o cambiar que los desocupados
salgan de la lógica del plan y que vean la cuestión de la
unidad con el resto de trabajadores para poder reconvertir la
lógica de la distribución del trabajo, todo esto sería
altamente progresivo, sea quien sea quien lo plantee; es decir,
ojalá sea la CGT quien planteara esto. Si no lo plantea, bueno,
se debe por su política bien propatronal. Y buscamos generar ese
espacio.
Creo que hemos tenido un avance.
En la vanguardia hemos metido la campaña. Mi impresión es que
ese es el primer triunfo que ha tenido: logramos que en la
vanguardia se hable de esto, logramos que haya sectores dentro
del movimiento obrero de vanguardia que empiecen a plantear de si
esto es posible o no es posible, a pesar del escepticismo general
que vimos al principio en casi todas las organizaciones
políticas y sindicales, ¿no? Todo el mundo nos decía: 'Bueno,
esto está muy bien para ustedes, pero los demás no la vemos ni
cuadrada. Los acompañamos porque son buenos pibes, viste?' E,
incluso, muchos nos acompañaron porque no podían quedarse
afuera, aunque ese es otro tema.
Lo importante es que empezamos a
hacer un recorrido y esto para nosotros tiene un mérito enorme
¿Cómo seguirá? Para nosotros el planteo es cómo continuar
después del acto de presentación del Movimiento (el pasado 29
de octubre en la Federación de Box) del que hacemos un balance
muy, muy bueno: por el componente del acto, por los oradores del
acto, por lo que se expresó en el acto, inclusive por los
discursos de los propios oradores, y más allá de que no todos
giraron alrededor de las 6 horas. Nosotros hablábamos con
compañeros independientes que habían venido de otras provincias
(delegados sindicales, miembros de directivas, etc) que nos
decían: 'Veníamos a un acto donde creíamos que iba a haber la
misma retórica de siempre, la misma retórica izquierdista, etc,
y encontramos un acto donde escuchamos otra cosa, escuchamos algo
distinto'.
Bueno, eso es lo que nosotros
vemos de progresivo y la intención con el 4º Encuentro que
estamos programando para el 18 de diciembre es empezar a trabajar
de un modo más consciente con planes claramente sobre la
campaña. Es decir, planes desde el punto de vista de en qué
sectores vamos a tratar de profundizarla de conjunto, colaborando
todos los que componemos el Movimiento sobre esos sectores;
tratar de impulsar a la juventud, que es el sector más
castigado, y que en un sentido es el que tiene que heredar la
memoria histórica en relación a la vieja pelea del movimiento
obrero de la década del 70, por ejemplo; hacer un quiebre hacia
los sectores juveniles, tratar de hacer una movida hacia la
juventud creando comisiones de ese tipo; comisiones desde el
punto de vista de cómo organizar y estructurar el movimiento,
porque no contamos con recursos, no contamos con nada. Cada cosa
que sale cuesta muchísimo hacerla. Ver de qué manera empezamos
también a tener una política de prensa unificada, porque todo
recae fundamentalmente en torno a lo que había en el Subte y no
era mucho tampoco. Y también replantear el problema desde el
punto de vista de lo legal, del ángulo de que ahora está el
proyecto de ley que elaboró Patricia Walsh (diputada nacional
por Izquierda Unida) sobre la jornada legal de 6 horas de trabajo
y que lo ha puesto a disposición del Movimiento. Nosotros
pensamos que está muy bien este ofrecimiento, discutiremos ese
proyecto de ley y veremos qué correcciones o qué opinión nos
merece para así tener una herramienta que, aunque nosotros
sabemos que no va a resolver el tema de la jornada pero, bueno,
por experiencia propia nosotros sí sabemos que un proyecto de
ley sirve para hacer propaganda, y en ese sentido reivindicamos
la política de hacer propaganda a través del parlamento. Aunque
creemos que todo se devela en la lucha y el enfrentamiento
cotidiano entre las clases.
-Ustedes ganaron con su lucha
una gran autoridad dentro del movimiento obrero, no solamente a
nivel del transporte, sino en sectores más amplios dentro de los
sindicatos y, particularmente, en los sectores de oposición a la
burocracia sindical. Son muchos los que miran qué hacen ustedes.
Hay activistas sindicales y corrientes, como la nuestra El
Militante, que defendemos la necesidad de organizar una corriente
sindical de oposición dentro de los sindicatos para ofrecer una
alternativa de dirección a las bases y recuperar los sindicatos
para los intereses de los trabajadores ¿Qué opinión te merece
esto y cuáles son las tareas más importantes que debemos
encarar los activistas?
BP.- Ya he dicho que este
espacio que hemos creado nosotros no es el espacio para dar este
tipo de pelea, que ese otro espacio hay que crearlo. Ojalá
pudiéramos tener una tendencia sindical unificada. Sinceramente,
siempre fui pesimista, pero tengo un pesimismo positivo. Yo veo
que recién ha empezado el movimiento obrero ocupado a pelear, a
retomar la lucha, y también ha empezado a surgir una vanguardia
en los últimos años. Y todavía es bastante incipiente: hay
sectores más desarrollados y otros menos, y hay otros sectores
en los que todavía no se ha desarrollado nada. Y que sea
incipiente tiene una contradicción del momento, en la coyuntura,
y es que no han surgido grandes corrientes, corrientes sindicales
o político-sindicales.
A la vez eso hace que la
izquierda argentina, que ha venido estando muy fraccionada en el
último período, en algunos casos por responsabilidad propia,
pero a la vez también por una cuestión objetiva de la lucha de
clases, como fue el retroceso de los últimos 10 años, esté en
una diáspora gigante donde hay una gran cantidad de
organizaciones políticas que tienen virtudes y defectos, pero
que se construyen esencialmente en el marco de la diferencia y no
en el marco del frente único y de la unidad. Esto en determinado
momento atenta, por el peso que tienen, que no es mucho pero en
la vanguardia tienen un peso importante, porque no han surgido
grandes vanguardias todavía, atenta muchas veces a poder
reagrupar. Esto es así, es objetivo.
Nosotros lo hemos intentado,
pero no fue posible. Bueno, yo creo que hay que apostar hacia
eso. Nosotros tendemos a tener esa orientación y sin tener
ningún dogma. Por ejemplo, en el Subte nosotros tenemos
compañeros que opinan que hay que hacer otro sindicato, y luego
hay otros compañeros que opinan que hay que hacer una corriente
dentro de UTA. A mi entender no se contraponen ni una cosa ni la
otra. Es una cuestión táctica: ser un nuevo sindicato o ser una
corriente dentro de UTA, es lo mismo. Pero podemos jugar a las
dos. De hecho ni los que quieren hacer un nuevo sindicato se
oponen a tener una política hacia los colectiveros ni los que
quieren hacer una corriente sindical, en un sentido, se oponen a
poder discutir y armar, de hecho, una estructura de sindicato
dentro del Subte. Me parece que la lógica pasa por ahí.
Lo mismo que el reagrupamiento
del activismo. El ejemplo es el de ayer (jueves 25 de noviembre)
en los ferroviarios. Es decir, nosotros tenemos una fuerte unidad
con los compañeros ferroviarios, aparte de que la actividad es
parecida, además tenemos una fuerte unidad en base a la actitud
que ellos han tenido en los conflictos y a la actitud que tenemos
nosotros en los conflictos de ellos. Ayer, cuando estaban en
cana, hicimos asambleas en el Subte durante toda la tarde en
todos los sectores y los trabajadores decían que estaban
dispuestos a parar para que liberen a los compañeros
ferroviarios. Esta fue la resolución y con esa decisión
viajamos a Castelar a informar a los compañeros ferroviarios que
nosotros estábamos dispuestos a tomar medidas de acción (y
estamos en medio de una conciliación obligatoria), dispuestos a
parar por ellos. Entonces, este es el esquema, sobre esta base es
donde se va a poder reconstituir algún tipo de corriente
sindical. Hasta ahora creo que es contradictorio, sobre todo por
el accionar de las organizaciones clásicas de la izquierda.
Porque en algunos lugares ayudan a desarrollar el proceso y por
otro lado lo atomizan manteniendo determinados corralitos que no
le van a servir a nadie.
Me parece que hay que ser
pacientes, tener una política para tratar de unificar, y creo
que en ese sentido nosotros, cuando planteamos la campaña por
las 6 horas, cuando se abre el debate entre la discusión ANT-No
ANT, Corriente político-sindical o corriente sindical, cuando se
plantean esas discusiones tratamos de ver de qué manera buscamos
síntesis y no disidencias. Lo que sí es verdad es que
actualmente no hay nada que reagrupe al conjunto de la vanguardia
del movimiento obrero, que no es mucha, pero que si se pudiera
reagrupar sería importantísimo, porque sería un polo de
referencia importante para los sectores que surgen y nos
ayudaría a reorganizarnos para dar una pelea y arrebatar los
sindicatos a la burocracia, o construir organizaciones que sean
útiles para las luchas de los trabajadores. Porque hay
sindicatos que capaz nunca los vas a poder arrebatar, porque
algunos están estructurados de tal manera que es casi imposible.
Pero bueno, no hay nada descartable.
Lo importante es caminar, ser
más pragmáticos en esto que buscar recetas. Nosotros en ese
sentido, intentamos no buscar recetas y avanzar con lo que
tenemos. Hay pasos importantes. Lo de ayer en Haedo (el conflicto
de los ferroviarios de TBA); es decir, el accionar conjunto de la
Línea Mitre, la Sarmiento, nosotros, los ceramistas, ... fue un
hecho cualitativo que me parece que es un paso que va a marcar un
de ahora en más.
Entrevista A
Beto Pianelli, Dirigente Del Subte Y Del Movimiento Por Las 6
Horas (I)
'METROVIAS USA A LOS
TRABAJADORES Y USUARIOS COMO REHENES PARA EXIGIR UN AUMENTO DE
TARIFAS O DE LOS SUBSIDIOS DEL ESTADO'
Por: EL MILITANTE (Fecha
publicación:29/11/2004)
Publicamos aquí la primera
parte de una larga entrevista con Beto Pianelli, dirigente de los
trabajadores del Subte y del Movimiento por la Jornada legal de 6
horas y Aumento general de Salarios. En este primera parte
conversamos con el compañero acerca del actual conflicto del
Subte. En la segunda parte, que publicaremos mañana, conversamos
sobre el Movimiento de las 6 horas y de las perspectivas de su
desarrollo, y de la situación del movimiento obrero argentino
- ¿En qué situación está el
conflicto del Subte?
Beto Piannelli.- El conflicto
está trabado. Está trabado porque las discusiones giran en
torno a tres reclamos que nosotros solicitamos: una
recomposición salarial del 50%, que se nos reintegre el 2% por
año de antigüedad y el pago de las horas nocturnas que la
empresa dejó de abonar desde que se declaró la insalubridad de
trabajo del Subte y que fueron ilegalmente sacadas. Frente a eso
la empresa lo que ha dicho es que está dispuesta a aumentar el
jardín maternal para las compañeras, pasando de $80 a $135, que
era un reclamo que hicimos hace unos meses.
En la última reunión del día
miércoles (24 de noviembre) la empresa dijo que estaba dispuesta
a discutir lo de las horas nocturnas, pero cuando entramos a
discutir la situación general sobre dinero ellos dicen que
están en quiebra, con un déficit anual de $15-$18 millones, lo
cual es falso porque se desprende de los propios balances de la
empresa. Nosotros tenemos esos balances y, para darte una idea,
la masa salarial según nuestro convenio es de $50 millones en
total, y en lo que se refiere al básico, que es el reclamo que
estamos haciendo, es de $32 millones. La solicitud de aumento
nuestro es de $16 millones: $1,2 millones por mes. Es un día y
medio de recaudación, solamente por concepto de pasajes.
Teniendo cuenta que la misma Metrovías dice recaudar de
$226-$230 millones al año, por pasajes y por los subsidios que
le da el Estado, nuestro reclamo significa menos de un 10% de la
recaudación anual de la empresa. Y eso sin contar los otros
ingresos extras que consiguen por publicidad y por otros
productos y servicios que ofrecen a través de la red, ya sean
por fibra óptica y multitud de cosas que pasan por la red de
Subtes, alquileres de locales, etc. Ellos dicen que estos otros
ingresos son marginales, pero cuando les hemos pedido que nos den
la información de esa facturación se han negado, con lo cual no
deben ser tan marginales.
Además en la última reunión
les planteamos un dato más, y es que según el propio INDEC este
último año hubo un aumento del 6,6% en el incremento de
pasajeros (y por lo tanto de la facturación por pasajes) y que
para el año que viene se prevé un aumento incluso mayor. Es
decir, que prácticamente con este crecimiento en el número de
viajeros transportados podrían abonar el reclamo que pedimos.
- ¿A qué creés que se debe
entonces la negativa de la empresa a atender los reclamos de los
trabajadores?
BP.- Es mentira que no tengan
plata o estén en quiebra para darnos lo que pedimos, lo único
que pasaría es que no aumentarían su tasa de ganancia con
respecto a este año, que es el fondo del 'problema' para ellos,
claro, pero dinero sí hay.
Este empecinamiento de
Metrovías, este cerrarse a atender nuestros reclamos, se debe a
que quieren generar un conflicto para tener la excusa de exigirle
al Estado una rediscusión del contrato de concesión y un
aumento de la tarifa de los pasajes o de los subsidios estatales,
para aumentar sus ganancias. Este es el planteo que está
buscando Metrovías.
Nosotros, por eso salimos con
una denuncia clara en todas las reuniones con el Ministerio de
Trabajo. Porque Metrovías nos acusa en los medios de que
utilizamos a los pasajeros como rehenes de nuestros reclamos,
cuando en realidad la que está utilizando a los pasajeros como
rehenes, y a los trabajadores, es Metrovías para pedir más
subsidios al Estado.
Por eso los conflictos que
estamos tratando de hacer son conflictos o paros de una hora, y
programados con antelación, para que los usuarios sepan que
durante esa hora no va a haber subte y puedan utilizar otro medio
de transporte, o para que puedan esperar o salir antes y poder
viajar en el Subte, ya que si paramos 24 horas sería bastante
más problemático desde el ángulo del usuario.
Entonces, estamos en una
situación trabada, en la que Metrovías lo único que ha
ofrecido es traernos una propuesta el lunes (29 de noviembre) en
relación a las horas nocturnas, pero estamos hablando de un
sector que son solamente 200 y pico de trabajadores, es marginal
en relación a los 1.900 que trabajamos en la empresa y que no va
a resolver por sí solo este conflicto. Aquí lo que está en
discusión es que Metrovías puede pagar y que nuestros reclamos
son justos precisamente por los datos que estamos dando.
- ¿Qué datos son esos?
BP.- Mirá, entre 1993 y el 2004
hemos tenido aumentos salariales en bruto, entre todas las
categorías, de en torno a un 27% , mientras que la cantidad de
pasajeros aumentó un 75% , el valor del pasaje aumentó un 55% y
la recaudación de la empresa un 350%.
- Metrovías está utilizando
los medios masivos de comunicación para intentar poner a los
usuarios en contra de los trabajadores ¿Cómo están
respondiendo ustedes a esta campaña de la empresa?
BP.- Lo primero que estamos
haciendo es llevando claridad. Porque en este caso cada vez que
hay un conflicto la empresa intenta ver de qué manera
responsabiliza a los trabajadores, que somos quienes tenemos el
contacto dinero con el usuario, para justificar su accionar. Lo
que intentamos con este conflicto, como con cualquier otro, y que
es nuestra metodología, es primero intentar clarificar qué es
lo que se está discutiendo, cuál es el problema. Ya lo hicimos
en la pelea por la reducción de la jornada laboral a 6 horas y
en el reconocimiento de la insalubridad. Lo explicamos a los
usuarios, hicimos y repartimos volantes, elaboramos un petitorio
dirigido a los usuarios con el que recolectamos 1 millón de
firmas para exigir a la Legislatura que se declarara la Ley de
insalubridad. Es decir, hemos tenido una actitud interactiva con
el usuario y a la vez explicándole el contenido de nuestras
consignas, que eran: más salud para los trabajadores, más
seguridad para el usuario y más puestos de trabajo.
Este contenido de nuestra
propaganda implicaba transmitir la idea de que si un trabajador
está en condiciones insalubres o está enajenado realizando
determinada tarea pone en riesgo no solamente su seguridad sino
la seguridad de toda la gente que está transportando, y a la vez
decíamos que esta política empresarial de tener jornadas
extenuantes o condiciones inhumanas de laburo son las que
provocaron, como contrapartida, la inmensa desocupación que
estamos padeciendo.
Nosotros intentamos sintetizar
estas tres consignas durante todo el conflicto por las 6 horas.
Con este conflicto de ahora estamos intentando hacer lo mismo,
develando a las claras cuál es la ganancia empresarial,
explicando a los usuarios que, en realidad, el problema no es que
los trabajadores ganamos $2.000 sino que los funcionarios ganan
$44.000 por mes, lo que es un insulto a la pobreza, que entre 39
personas que forman la gerencia de la empresa ganan $600.000 y
que tienen ganancias siderales. Y que aparte son inversionistas,
es decir, que tienen negocios y acciones en otras empresas, y que
en este sentido, un trabajador mal pago, que se arriesga a
trabajar cotidianamente con una infraestructura y un material
rodante que no está en condiciones, y que a la vez se arriesga a
denunciarlo como hemos hecho los trabajadores del Subte, que
hemos elaborado un informe y que se ha presentado a la
Secretaría de Transporte con todos los problemas que hay en el
subterráneo.
Y lo hemos hecho arriesgándonos
frente a la patronal, porque vos imaginate tener que convivir con
la patronal todos los días y que lo hacemos en base a tener una
actitud hacia al usuario. Porque el usuario de última quién es:
son nuestras familias, son nuestros hijos, son nuestros padres,
son los trabajadores. No viaja ni el hijo de Aldo Roggio, ni
siquiera el presidente de la empresa. Entonces, nuestra política
es la de proteger al usuario. Y lo que intentamos cuando hay una
campaña mediática contra nosotros para intentar hacer ver que
estamos perjudicando al usuario, la enfrentamos mediante una
campaña de agitación. Entonces sacamos diferentes tipos de
volantes, haciendo todas estas denuncias, como que Metrovías
recibe $65 millones en subsidios del Estado, que aumentó un 55%
el pasaje, que aumentó un 75% el número de viajeros, que el
conductor sólo aumentó el 13%, que un boletero hoy sigue
ganando menos en el básico de lo que ganaba en el año 93 y,
bueno, todas las denuncias que hemos hecho sobre la seguridad.
Esa es la política que nosotros le venimos planteando a los
usuarios.
Hemos empapelado toda la
empresa, con los problemas que eso implica: enfrentarse al
aparato de seguridad de la empresa, que como la gran mayoría
recuerda fue un aparato formado por un tipo de la Triple A,
Rovira, que se jactaba de haber asesinado a Ortega Peña, un
diputado nacional. Frente a eso, los compañeros salen, pegan
carteles, volantean a los usuarios y, bueno, la idea es ganarse
en un sentido la solidaridad activa o pasiva del usuario del
subterráneo que no es otro que un trabajador.
- ¿Perciben una comprensión
del usuario a sus reclamos?
BP.- Nosotros salimos a dar esa
pelea. Para eso utilizamos diversas herramientas: volantes,
carteles, etc. A la vez creemos que en el último período hay
una lógica distinta en los trabajadores. Nosotros creemos que al
trabajador que va a viajar en el Subte y ve que el subte está
paralizado le queremos explicar que paramos por las mismas cosas
que él para, o por las mismas cosas que a él le gustaría parar
en su empresa. En un sentido, tenemos la percepción de que hay
muchos trabajadores que se sienten identificados con nuestra
lucha. Muchos quisieran dar, y quizás no tienen las herramientas
y las condiciones (por la existencia de la burocracia sindical, u
otras) de poder dar las peleas que nosotros estuvimos dando por
mejores condiciones de trabajo, o esta pelea salarial de ahora, o
incluso por la fortaleza de la actividad que hace. Muchos se
sienten identificados en la pelea que nosotros estamos dando.
Desde ese ángulo es lo que nosotros tratamos de desarrollar.